
El obrero
Madre: cuando sea grande
¡ay que mozo el que tendrás!
te levantaré en mis brazos
como el viento alza el trigal.
Yo no sé si haré tu casa
cual me hiciste tú el pañal,
o si fundiré bronces,
los que son eternidad.
¡Que hermosa casa ha de hacerte
tu niñito, tu titán,
y que sombra tan amante
el alero te va a dar!.
Yo te regaré una huerta,
y tu falda he de colmar
con los frutos perfumados:
pura miel y suavidad.
Gabriela Mistral
Seguramente si nos detenemos a mirar a los niños y a los ancianos, sabremos que el único trabajo que vale es Ser Feliz, y con ello todo lo bueno que venga. Que prevalezca la construcción diaria de nuestros sueños por encima de los obstáculos.
Bien dicho por Gabriela Mistral, que "los frutos perfumados" nos acompañen en el regreso a casa, cada jornada .
Os felicito por estos buenos deseos y yo también os los mando a vosotros.
ResponderEliminarQue así sea.
Un abrazo
Adhiero totalmente a este mensaje. Y te agradezco, Miguel, tu presencia en la Feria, tu escucha y tus palabras. Gracias de corazón, de narradora a narrador.
ResponderEliminar