1.6.09

El sabor por la vida.



“Hacía ya muchos años que no existían para mí de Combray más que el escenario y el drama del momento de acostarme, cuando un día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenía frío, me propuso tomar, en contra de mi costumbre, una taza de té. Primero dije que no; pero luego, sin saber por qué, volví de mi acuerdo. Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios unas cucharadas de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho y no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y que significaba?. ¿Cómo llegar a aprehenderlo?. Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose. Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí. El brebaje la despertó, pero no sabe cual es y lo único que puede hacer es repetir indefinidamente, pero cada vez con menos intensidad, ese testimonio que no sé interpretar...Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad...¿Buscar? No sólo buscar, crear. Se encuentra ante una cosa que todavía no existe y a la que ella sola puede dar realidad, y entrarla en el campo de su visión.”

Marcel Proust
Fragmento de "En busca del tiempo perdido"

¡Un sábado de cuentos y juegos en Castelar!











La lluvia no se quiso perder la visita de los chicos a Paisaje Urbano, y vino con ellos a compartir una tarde ideal para escuchar cuentos. Con la llegada de los primeros valientes bajo la lluvia, se abrió el espacio lúdico donde los cuentos hicieron las primeras jugadas. También hubo canciones y trabalenguas que desataron las risas y hasta el atrevimiento con algún juego clásico de los papás y los abuelos cuando eran niños. Y como los cuentos tientan...también se abrió el living para que los abuelos y padres concurrentes, se llevaran un mimo con algún cuento para ellos especialmente. Los chiquis nos dejaron sus obras en colores, y los más grandes, el desafío de enviarnos sus obras. ¡Hasta un duende llegó de sorpresa para acompañarnos! Realmente, con todas estas cosas lindas vividas...¡del frío y la lluvia ni nos acordamos !

17.5.09

La pausa de Mario Benedetti...¡hasta siempre!


Táctica y estrategia de un hombre.
Escribir la vida sin estruendos... con la fuerza irrefutable de lo simple y claro. Simple y profundo. Así queda grabado don Mario Benedetti en quienes nos vemos en sus palabras, y en quienes las tomamos de sus obras para contar un ratito de vida. Hasta luego Don Mario...
Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
M. Benedetti

16.5.09

¡El calor del corazón pudo más que el frío de la tarde!
















En la Biblioteca "Ceferino Namuncurá" de Gonzalez Catán, acompañamos al viento con cuentos, trabalenguas y juegos. Compartimos con los chicos una tarde de nubes azules pero corazones dorados, entre historias de loros, mates, princesas, ñandúes y mucho más. Temprano, las mamás prepararon la chocolatada caliente y el pan casero, haciendo de este sábado un tiempo inolvidable para todos. Agradecemos a Jorge, director de la biblioteca y al hermoso grupo humano que lo acompaña en esta misión que ya lleva dieciocho años de vida: una biblioteca popular, hecha a pulmón, cuidada en todos sus detalles, fuerte en su esencia y funcionamiento, y ambiciosa en su noble objetivo: seguir adelante contra viento y marea, llevando a cada lector un sueño, una esperanza, un futuro a partir del placer por la lectura. Seguimos en contacto con ellos. Aquí, algunas fotos del evento. Una experiencia que nos nutrió como narradores... pero más, como seres humanos.

13.5.09

¿ Lo digo o no lo digo? Escrito está...

Del putear literario

Por Juan Sasturain

No debe ser casual que nuestra narrativa haya nacido con un hermoso texto lleno de puteadas, El matadero, en el que proliferan las tetas, los cojones y los huevos... Tampoco debe ser casual que esas “malas palabras”, puestas en boca de personajes bárbaros, fueran a la vez exabruptos sordos y casi secretos, permisos que se concedió un escritor –el a veces inasible Esteban Echeverría– al expresarse espontáneo y sin pudores, como si no fuera a ser leído en lo inmediato, ni siquiera por encima del hombro.

Y es que así fue, exactamente. Tenemos ese texto (tan puteado) precisamente “porque no se podía” escribir en ese registro. Si Echeverría hubiese concebido El matadero para publicarlo en ese lugar y momento –Buenos Aires durante la década del cuarenta, virulento gobierno de Rosas– no lo habría escrito así o no lo habría escrito, a secas. Es que se trata, de algún modo, de un texto privado cuyas condiciones de difusión no estaban dadas, ni siquiera previstas, para y por el autor. Incluso después, durante su estadía en Montevideo, donde moriría en 1851 tras diez años largos de exilio.

Es bien sabido que el laborioso Juan María Gutiérrez, nuestro primer crítico e investigador literario, da a conocer El matadero recién a mediados de los años setenta, un cuarto de siglo después, cuando se hace cargo de la edición de las obras completas de Echeverría y recoge, acaso descubre, sus inéditos. Ahí, pudoroso escrupuloso, Gutiérrez recurre a los puntos suspensivos –“m...” por mierda, “p...” por puta, “c...” por cojones– que sin duda no existían en un manuscrito original de escritura nerviosa y a veces casi ilegible por el temblor, producto –aventura el compilador– “más de la ira que del miedo”. Seguramente.

La cuestión es que Echeverría, encendido y desatado, con el oído fiel y fino, hace putear a Matasiete y sus abominables carniza/mazorqueros, los hace entrar creíbles de palabra y obra en la literatura nacional sucios de barro y sangre; a la inversa, es evidente que se le lengua la traba, se le engola la gola, a la hora de darle la palabra a su idealizado unitario alternativo, irascible sin zafaduría, capaz de reventar de rabia con todos los calificativos agraviantes en la boca y sin ninguna puteada... Ahí el realismo romántico y su afirmación de lo particular nacional entra en colisión con la idealización del héroe ídem, y la verosimilitud –al menos en términos de registros del habla– se va de algún modo al carajo. ¿Acaso no puteaban los unitarios y/o el mismísimo Echeverría en privado; acaso sólo lo hacían entre pares y no cabe acá homologarse con los usos del enemigo?

Un rastreo somero pero representativo del mal hablar literario nos mostraría que contra todo pronóstico los personajes de Arlt no putean –aunque el “rajá turrito, rajá” que el farmacéutico endilga a Erdosain es marca de fábrica arltiana–; y que, por ejemplo, los de Sabato –como los de Echeverría– sólo lo hacen para demostrar su condición de clase: “Métase las casullas en el culo” le dice un peronista empatotado a la mujer que quiere impedir el saqueo de las iglesias la noche de los incendios del ’55, en Sobre héroes y tumbas, confirmando que la barbarie también es verbal.

También en el primer Cortázar, el heroico Pelusa –el personaje “mersa” de Los premios, toda una revelación incluso para el autor sobre el final– monopoliza las puteadas y “malas palabras” de la novela. Pero acá está claro que –ante el peligro y el enemigo concretos– el Pelusa no sólo hace (pelea) sino que dice (llama a las cosas por su nombre): así, trata de “manga de cagones” a los mayoritarios claudicantes de su heterogéneo grupo de clase media. Hay un cambio de signo.

Walsh sembró escasas y significativas puteadas en sus cuentos. En Corso, porque registra –a la manera que después, largamente, Fontanarrosa– el coloquial reo. Y en el prólogo ejemplar de Operación Masacre, porque cuando necesita mostrar/explicar en una frase cierta revelación personal de cómo son las cosas, oye y pone en boca del soldado herido el “no me dejen solo, hijos de puta” en lugar de un supuesto “viva la patria” convencional.

Acaso el texto ejemplar que cierre el imaginario, arbitrario círculo de lo malhablado literario esté en un poderoso relato de Rozenmacher de los sesenta: Cabecita negra. Una sola palabra, una sola expresión rápida, vulgar y usual, puesta en boca del corriente señor Lanari, revela, más que cualquier discurso explicativo, todo el odio de clase: “Negra de mierda” piensa y dice el burgués amenazado.

La víctima unitaria de Echeverría y la viejita que tironeaba las pilchas sagradas en Sabato han encontrado por fin su auténtica voz.

Fuente: Página/12

9.5.09

Una caricia al corazón con los chicos del Nuevo Colegio Inglés en Capitán Sarmiento

















El sol no se lo quiso perder... El cielo se puso la camisa impecable de los días luminosos y espléndidos para que en el "Nuevo Colegio Inglés" de Capitán Sarmiento, la cita con los chicos y los cuentos fuera perfecta, pues junto a Inés y Oscar de "A plena voz ", acompañados por Inés Bombara llevamos en nuestras voces poemas y cuentos a los alumnos de todos los niveles. Una jornada de luz, generosidad y afecto nos dejó el corazón gordito de emociones, risas, buenos encuentros y un hasta la próxima que envolvimos con la generosa participación de padres y alumnos. Volvimos sonrientes, felices por todo lo compartido y afirmando, una vez más, que la magia de los cuentos enlaza corazones. ¡Muchas gracias a todos!













1.5.09

Día del trabajo


El obrero


Madre: cuando sea grande

¡ay que mozo el que tendrás!

te levantaré en mis brazos

como el viento alza el trigal.


Yo no sé si haré tu casa

cual me hiciste tú el pañal,

o si fundiré bronces,

los que son eternidad.


¡Que hermosa casa ha de hacerte

tu niñito, tu titán,

y que sombra tan amante

el alero te va a dar!.


Yo te regaré una huerta,

y tu falda he de colmar

con los frutos perfumados:

pura miel y suavidad.


Gabriela Mistral
Seguramente si nos detenemos a mirar a los niños y a los ancianos, sabremos que el único trabajo que vale es Ser Feliz, y con ello todo lo bueno que venga. Que prevalezca la construcción diaria de nuestros sueños por encima de los obstáculos.
Bien dicho por Gabriela Mistral, que "los frutos perfumados" nos acompañen en el regreso a casa, cada jornada .

25.4.09

TERTULIA PARTICIPATIVA recibiendo Mayo.

Un domingo al mes, un atardecer especial entre historias contadas y un café...

TERTULIA PARTICIPATIVA

DOMINGO 3 de mayo,
18.30 hs.
en
"LA SUBASTA"
Café - Bar
Río de Janeiro 54
Capital Federal
micrófono abierto
para público, narradores y poetas.
ENTRADA LIBRE

Coordina Susana Ruiz

24.4.09

Hoy viernes escucha CUENTOS POR LA RADIO Y LA RED.


A las 20.00 hs de Argentina,
cierra la semana escuchando cosas lindas,
en nuestra lista de enlaces ( www.lasiglo.com.ar)
podrás escucharnos on line, cerca tuyo estaremos
para compartir la noche entre cuentos y amigos .

22.4.09

Día del Libro.


" En mi infancia, siendo que no tenía hermanos, formé una legión de amigos tomándolos prestados de los libros. Así la soledad se transformaba en un maravilloso viaje en libertad.
No sé por qué pero, una extraña atracción, me llevaba a admirar a quien tuviera un libro en sus manos, ya sea caminando, leyendo en un bar, buscando en una batea de libros usados en la librería. Ni qué decir de una casa donde hubiera estantes con libros, o uno solo a mano: Allí se leía, entonces "sabían cosas", pensaba yo.
Varias veces me mudé de casa, y no sé cuántos libros perdí. Creo que no lo sé porque quise olvidar pronto la pérdida.
Recuerdo hoy ese ejemplar de "Lo que el viento se llevó", con fotos en blanco y negro del film, libro noble olvidado de retornar a la biblioteca de Hebraica en 1961. Ese fue mi primer "libro libro", como solía definirlo. Scarlet O´Hara se hizo parte de mis amigos en las tardes de verano mientras lo leía fascinada, rogando que Ashley Wilkes la amara también a ella.
Evocar las primeras lecturas me trae sensaciones indescriptibles, como si viajara en el tiempo. Ese mismo tiempo que dio olor a las páginas cuando eran nuevas, hasta dejarlas doradas por el aire y la luz.
Las imágenes cambiaron con los años en los libros. Los romances y las guerras no, ni en los libros ni en la vida. Tampoco los valores y los misterios del hombre. Los dos únicos temas del hombre: amor y muerte, siguen siendo un misterio que vive en las calles y en millones de páginas.
El gran secreto del tiempo al fin fue revelado en mi madurez: los libros no mueren. Y nunca callan, pues en ellos dialogan las almas, de quien escribió y de quien lo lee. Dialogan y se ensamblan. Es en sus hojas donde queda atrapado el tiempo y lo que hace de su vida un hombre cuando escribe o lee un libro.
Hoy tengo la certeza de que no eran los relojes quienes guardaban el tiempo, sino los libros..."

19.4.09

Hermoso atardecer en PAISAJE URBANO de Castelar.

Como en casa, entre amigos, en el living, contando historias, escuchando música en vivo y tomando un café. Así, en esa espléndida armonía vivimos el sábado 18 junto a Cecilia Suidini, directora de Paisaje Urbano, en Castelar norte,una tarde cálida en su espacio, destinado y soñado para hacer de sus instalaciones un "espacio lúdico - creativo". La calidez de las anfitrionas, y del público concurrente, hicieron que la tarde que vivimos, fuera un tiempo feliz. Mucho más que felices nos sentimos por el ida y vuelta entre el público concurrente Así se cumplió nuestra premisa, esa que dice " cuando terminan los cuentos... ya no somos desconocidos", entonces queda en el aire pendiente, otro nuevo encuentro.

15.4.09

Cuentos en vivo por la radio.

Cuentos, lecturas, comentarios...un rato entre amigos de los libros.
Estás invitado para el viernes, a cerrar la semana con una sonrisa.

13.4.09

CORIN TELLADO: SUEÑOS DE AMOR.




En el verano del '76, cuando aún era ley dormir la siesta y no era bien visto para "una chica de su casa" andar por la calle después del almuerzo, mis argumentos para no ir a dormir eran vanos para convencer a mi mamá.
Una tarde, mientras estiraba el tiempo en el galponcito del fondo, donde iban a parar los cachibaches y las cosas que ya no se usaban, encontré dentro de una bolsa de las Perfumerías Ivonne, un atado de libritos amarillentos.
Irresistiblemente curiosa, abrí aquel paquete.
Desde esa tarde ya no dormí más la siesta...
Sí. Es que en esa bolsa me encontré por primera vez con un tesoro para una adolescente de los años '70. Esos libritos amarillentos, eran las novelas de Corín Tellado que mi mamá había leído en su cama, desde que yo tenía memoria cada noche antes de apagar las luces para dormir.
Esos libros con imágenes de "novios" en las tapas, y que cuando le pedía que me leyera, me respondía:
- No. No son para chicos.

Ese verano descubrí que para soñar, no era imprescindible dormir...leer era un camino.
Ese verano, con casi trece años me dí cuenta que una mujer es algo lindo de ser, y yo quería ser.

No sé cuantas novelas leí de Corín Tellado. La cifra es irrelevante, si pienso en la riqueza de imágenes mentales, sensaciones y emociones que generó en mí y en tantas mujeres, chicas y grandes, porque si yo me sentía especial al decir "leo novelas de Corín Tellado", ¡cuánto más todas las generaciones que con ella soñaron!
En sus descripciones se podía oler el campo, tiritar el frío, ruborizarse por un beso arrebatado o un abrazo robado, leído a escondidas.
En esas novelas estaban plasmados muchos de los amores que podíamos vivir.
La vida se insinuaba muy linda por entonces.
Probablemente muchas bosquejaron los hombres que querian en sus vidas; otras quizá, soñaban vivir alguno de esos capítulos apasionados y ardientes, donde ganaba quien más amaba, como siempre fue en la vida real...
Ha partido Corín Tellado, y continuará alimentando sueños en muchas generaciones más.
Esas adolescentes de ayer, que soñamos nuestros romances con sus palabras, y nos ruborizamos ante las imágenes que veíamos en nuestra imaginación, mientras soteníamos los libritos amarillentos en nuestras manos, hoy la despedimos agradeciendo los sueños provocados por sus textos,al igual que ella con la certeza de que siempre habrá una oreja verde para escuchar palabras de amor, y un corazón rojo para sentirlo, mientras el hombre tenga sueños...aún leyendo novelas.

4.4.09

EL ATREVIMIENTO DE NARRAR Y ESCUCHAR HISTORIAS.

"Las historias nos ponen en contacto con fuerzas que podemos haber olvidado, conocimientos que se han desvanecido y esperanzas que cayeron en la oscuridad." Nancy Mellon .

"En la narración se rescata la palabra permanente y trascendente
que no es la palabra del momento sino la que viene desde el fondo de la memoria,
desde un inconsciente que siempre está."María Nequiz.

26.3.09

Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas




En Octubre de 2004 trece abuelas indígenas procedentes de diversos lugares del planeta se reunieron cerca de Nueva York. Asistieron allí en respuesta a las señales que indicaban que había llegado el momento anunciado en antiguas profecías comunes a todos sus pueblos. Estas profecías decían que llegaría un tiempo en que ellas serían llamadas a unirse para salvar a la Madre Tierra y todos sus hijos. En ese esperanzado encuentro ellas crearon el "Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas", cuyo manifiesto comienza así:
"Somos 13 abuelas indígenas.
Venimos de la selva Amazónica, del Círculo Polar Ártico de Norte América, del gran bosque del noroeste americano, de las vastas planicies de Norte América, de los altiplanos de América Central, de las Blacks Hills del sur de Dakota, de las montañas de Oaxaca, del desierto del sudoeste de América, de las montañas del Tibet y de la selva de África Central...(pincha el título para leer completo)
Y continúa con la simpleza y la profundidad de las palabras que solo una abuela puede decir. Alguien que vivió la vida. Alguien que sabe que cada día no es un borrador que se desecha por capricho, porque no nos gusta, porque no tiene valor. Una abuela sabe que la vida vale. Sabe cuidar la vida. Sabe. La cuida con el corazón, en el diálogo: con la verdad bien dicha, las palabras bien usadas, saborizadas con el amor a la tierra, a ese punto en el universo donde pisó cada día, el mismo suelo que nos soporta hoy, con amor al buen aire que nos refresca cuando nos ahogan los problemas e irritados de nerviosismo, llenamos con él los pulmones para poder seguir.
Solo abuelas. La experiencia. La buena experiencia y sus palabras. Una celebración a la vida que aún... estamos a tiempo de vivir.